Mostrando entradas con la etiqueta Canarias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Canarias. Mostrar todas las entradas

28/12/17

El proyecto Canarias

No creo en el proyecto España, o al menos no en lo que se respira a ambos lados de la fractura psicológica que nos aleja del entendimiento. El régimen bipartidista sufre las consecuencias de una profunda crisis global -cambien crisis por transformación-, la desconfianza en la arquitectura institucional y el derrumbamiento de una izquierda incapaz de plasmar un discurso alternativo. La conllevancia, que decía Ortega, es hoy un llamamiento que valdría para diseñar un nuevo pacto de país diverso, que prescinda de condiciones previas. Nuestra enfermedad es crónica, pero los usos y costumbres de la política ahondan el problema porque utilizan la ideología como un pretexto y hacen del oportunismo la triste virtud que absorbe votos alrededor de liderazgos inconsistentes. Los nietos de la democracia heredan el reto de soportarnos sin destrozarnos, bajo la furia de nacionalismos que cumplirán su amenaza cíclica en el viejo continente. Nuestra sociedad bracea en aguas extrañas, víctima de emociones contradictorias, ante el episodio traumático que supone el vernos convertidos en ciudadanos de la patria Google. En esta mutación de nuestra identidad radica el cambio de paradigma: los discursos suenan huecos, los relatos de vencedores y vencidos son un vacío carente de significado, el juego político es una multiplicación de incongruencias superficiales, sin contenido, a eliminar del big data

En el caso de Canarias, haríamos bien en hacer nuestra la sentencia de Angela Merkel, cuando dijo que Europa debería buscar su propio futuro. El mérito de exteriorizar la imagen turística de nuestro singular exotismo, debería servir de palanca para dar un paso más allá. La superación del complejo de inferioridad que condiciona al isleño, es la rampa de lanzamiento para crecer en autoestima, redactar nuestra extrema dependencia y generar alabanzas, que nos permitan ganar voz propia y encajar los conflictos que van a modificar de forma drástica, los modelos de convivencia en el siglo XXI.

Artículo publicado el en diario La Opinión de Tenerife el 28/12/2017









19/10/17

Paisaje desde el asombro

Tomo prestado el título de una canción de Vetusta Morla, Maldita dulzura la tuya, la mía, la nuestra. Y el tiempo, que parecía estar del lado de la verdad, la justicia y la paz, asoma su reverso tenebroso, pues nunca olvida volvernos a los unos contra los otros. Desde que tengo uso de razón, he visto progresar al país de mi infancia en todos los ámbitos. La imagen de la tele en blanco y negro, se me antoja el recuerdo de una sociedad cuya ilusión desbordaba a la ignorancia y al miedo latentes. El aire olía a libertad recién estrenada, al novedoso puesto de perros calientes que abrieron en mi calle, a las prendas Nike y al paulatino aumento de la cantidad de basuras amontonadas en las esquinas. Estaba todo por construir, avanzábamos, llegó el fenómeno turístico y nuestra mirada descubrió lenguajes diferentes, obligándonos a cambiar sin ser muy conscientes de lo que ocurría. Crecía la clase media y la estatura de los hijos de la democracia. Conocimos el exterior de nuestra provincia, viajamos, la alimentación se convirtió en algo que tenía que ver con algo más que la mera supervivencia. Nos acomodamos, creímos que las burbujas nos harían ricos para siempre, pero el mundo seguía girando alrededor de la soledad que los isleños llevamos dentro, frágiles piezas separadas del continente madre. Y las distancias psicológicas disminuyeron, para enfrentarnos al proceso que globaliza las crisis económicas, ambientales, migratorias, sanitarias, morales. Nuestra roca canaria está geolocalizada y mientras continuamos luchando por superar nuestros complejos, llega la maldita dulzura de este tiempo enrarecido, que modela sombras en una cámara que rueda hacia atrás, atropellado por la revolución tecnológica. Y nada de lo que ofrecen las multinacionales del placer nos saca del asombro, a la espera de supermanes frescos, tras la nostalgia del siglo que nos abandonó en la extrañeza de este paisaje. Mío, tuyo, nuestro.

Artículo publicado en el diario La Opinión de Tenerife el 19/10/2017.


17/8/17

Pobres microalgas

Que sean la señal de un capitalismo que agoniza, podría resultar exagerado. Al fin y al cabo, cualquier organismo vivo aspira a ser algo, a crecer y propagarse como una plaga con el necesario grado de ambición. Sucede con los actores y también como algunos políticos que quieren superarse a sí mismos, viendo su imagen replicada mientras se despachan con simplezas ante preguntas complejas. Y, llegados al momento de las contradicciones flotando en nuestras amadas costas, todas las pormenorizadas explicaciones de variopintos expertos en la materia, no son suficientes, ni siquiera creíbles, para sofocar el mosqueo ignorante de la gente. Que sean una metáfora de la contracultura convertida en marca, en canción de verano o en disfraz murguero para los próximos carnavales, podría parecer demasiado.

Fotografía publicada en el diario La Opinión de Tenerife, el 27/07/2017

Las modas, igual de los discursos elegantes, dejan su residuo tóxico en quienes se creen que los problemas van a desaparecer porque ya pasará, ya se arreglará; ya alguien se estará ocupando de ello. No estamos acostumbrados a preguntarnos por lo que sucede en el mar que, casualmente, nos rodea, el mar que sostiene nuestro ecosistema turístico, el mar sin el que no existiríamos.

Y, de repente, nos damos cuenta de que lo del cambio climático va a ser verdad, que la temperatura del agua está aumentando, que la floración de especies invasoras confirma el lento proceso de tropicalización en Canarias. Que, sea por la limpieza de las plataformas petrolíferas, que si los vertidos de ayuntamientos irresponsables que son de otro partido, que si el gobierno negando con micmroentiras una asquerosa macroverdad, que si la oposición aprovechando para hacerlos trabajar en vacaciones, podría considerarme desconsiderado.

Pero, ¿qué culpa tendrán las microalgas, si lo único que desean es alimentarse, ocupar cada vez más espacio, defenderse de sus enemigos y eliminar a los competidores?. ¡Pobres!.

Artículo publicado en el diario La Opinión de Tenerife el 17/08/2017


1/6/17


De todas las definiciones de patria, quizás la más acertada sea la que se refiere a la propia infancia. En el caso, muy particular, de esta tierra parida por volcanes, puede que los múltiples significados del sentimiento de pertenencia provengan de la fragmentación en ínsulas irreconciliables. la historia vive en el recuerdo de unos pies descalzos que transitan entre los poblados guanches y su posterior reconversión. Y, en medio, una selva de ignorancia que sigue marcando el hecho, inconfesable, de un profundo aislamiento.

El fenómeno de la emigración, en especial a Cuba y Venezuela, fomenta un trasvase cultural de ida y vuelta, que permanece enraizado en la psicología de la supervivencia. La escasez en tiempo de posguerra y una incultura generalizada, son las señas de identidad de una generación que luchaba, instintivamente, por salir adelante. Desprenderse de esa losa no es tarea fácil, y el desarrollismo galopante que sobrevino con la democracia, apenas ayudó a cambiar los hábitos y costumbres, bajo la tutela de una incipiente burguesía que, aun hoy, en las actuales administraciones públicas, continúa gestionando la herencia paternalista de los caciques.

En estas circunstancias se fraguó la mezcla de lo que se llama a sí mismo nacionalismo canario, un invento muy rentable en términos políticos, que se apropia de símbolos, emociones y colores, como estandarte de una sociedad acomplejada y miedosa.

Avanza el siglo XXI con la mediocridad autocomplaciente de la clase política y empresarial, ante un reto insospechado: redefinir el presente y el futuro de Canarias. Frente a la debilidad de una sociedad civil en permanente fase embrionaria, tendríamos que preguntarnos quiénes somos.

Reguetón y jazz; arena y asfalto; paro estructural y bilingüísmo; olas y diques; diálogo y envidia; rocas y edificios; autoestima y desconfianza. Mi casa está en el mar con siete puertas, cantó Pedro Guerra. Y la necesidad de abrir de par en par sus ventanas.


Artículo publicado en el periódico La Opinión de Tenerife, el jueves 01 de junio de 2017.


15/12/16

Post pacto

«El sueño de la razón produce monstruos»,
grabado nº 43 de Los Caprichos - F. de Goya
Anoche tuve un sueño raro, como una revoltura, que comenzaba al despertarme en una habitación igual a la mía que, sin embargo, me resultaba extraña. El olor a potaje de verduras se colaba por el hueco de la cerradura y, en esa mistura de legañas, creí escuchar el llanto de un bebé. Agucé el oído, y me llegó suave, de fondo, el acunar de lo que parecía un "arrorró mi niño chiquito". Sin embargo, las palabras no eran susurradas en canario, ni siquiera las entendía, parecía un dialecto bereber. Salté de la cama y saqué mis greñas por la ventana que da al patio interior. Observé, sobresaltado, cómo el azul y blanco desconchado de las paredes se había tornado rosa chillón. Hasta el cuadrado de cielo era distinto que ayer. Un tono calmoso y rojizo se había adueñado del aire. Salí a trompicones, alarmado por la angustia de sospechar que el fin del mundo canario me había pillado sobando. Encendí el móvil, temblando de miedo, y resoplé de alivio, salvo la rareza de no haber recibido whatsApps ni correos. Fui raudo a por el mando, y traté de recordar cuál era el canal de la televisión autonómica. Lloré de rabia ante mi incapacidad, maldiciendo el no haberla puesto nunca, una especie de castigo merecido ahora que tanto la necesitaba. La inesperada respuesta, apareció ante mis ojos en forma de pronóstico del tiempo. El mapa de las islas se había transformado: Tenerife se llamaba Gran Canaria y Gran Canaria se llamaba La Gomera. La Palma se revolcaba hasta más allá del norte de Lanzarote, y el Hierro permanecía pegado a La Graciosa. Y lo peor, y más desconcertante, fue que no aparecía ni un leve rastro de El Teide. En su lugar,+ se veía una nube gelatinosa y, debajo, se leía Pico de Las Américas. Para colmo de males, Fuerteventura había salido huyendo rumbo sur, junto con la antigua Gran Canaria. Luego supe que, al parecer, ambas trataban de unirse a Cabo Verde. Preso del pánico desatado, salí en pijama a la calle. Descubrí algunos rostros familiares, pero nadie me dirigía la palabra. Entré en el bar de siempre y los bocadillos eran grises y sabían a gris; los barraquitos habían cambiado su estado líquido por un continuo y humeante gaseoso, imposible de beber. Alguien comentó algo entre risas que eran silencios. El inquietante vacilón era por el resultado del derby entre el Tete y la Unión Deportiva. Resulta que el nuevo gobierno, nacido del postpacto, los había obligado a jugar en una cancha de frontenis. El espectáculo había resultado grotesco, con los jugadores dándose cabezazos contra la pared, ante la ausencia de balón. El olor de la sangre derramada llegaba desde el monte hasta la playa. Me atreví a abrir la boca para expresar mi opinión, y no reconocí mi propia voz. Volví a despertar, sudando. De nuevo algo no encajaba. La madre del bebé cantaba una canción tradicional china. Miemiré al espejo y quedé paralizado al comprobar que había dejado de ser canario. Entonces me di cuenta de lo que estaba ocurriendo: sin querer, el sueño recurrente me había convertido en un aterrador postcanario.

Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 15/12/2016.


27/10/16

Mucho Carlos Alonso

Carlos Alonso, el presidente de todo lo que se mueve en Tenerife, es una rara avis de la política canaria. Su hiperactividad -como sujeto que piensa, actúa y declara- le obliga a una altísima exposición en los medios informativos. Desde luego, nunca será Ricardo Melchior, "ni falta que me haría", pensará Alonso cada vez que recuerda cómo aquél presumía de haber encontrado su mirlo blanco. Sin embargo, la cosa es que el pueblo necesita mayores dosis de cercanía en las distancias cortas, un preciado y escaso bien que no termina de encajar en el extenso catálogo de virtudes de uno de los cerebros más brillantes que se han dejado caer por nuestras grandiosas instituciones públicas.

Carlos Alonso tiene hechuras de parlamentario europeo, y goza de cualidades innatas, como una buena visión de cerca y de lejos, sobradas capacidades técnicas para la gestión, y un punto de intransigencia con los que considera, digamos, un poquito cortos de estatura intelectual. Y claro, no es fácil negociar ni llegar a acuerdos verosímiles, cuando compartes responsabilidades de gobierno con zopencos y mastuerzas sin más formación o carrera que la que se han construido para trepar desde sus pesebres políticos.

Imagen tomada de la web "elbaifoilustrado.com"
Sacar adelante los, siempre ambiciosos y absorbentes, proyectos del omnipresente Cabildo, se pone como las cuestas de La Matanza, si tus interlocutores son una panda de inútiles que no saben hablar ningún idioma ni nada. Ante tremendo problema de base, el rebelde Carlos Alonso saca su perfil más apasionado, pretendiendo que esto cambie de la noche a la mañana, y que se arregle el problema de las colas en las carreteras, que nadie ha solucionado en años, y que los pibes de Añaza sean bilingües, y que, en un triple salto mortal hacia atrás, haya que recuperar el espíritu de ATI. Lo sentimos, todo eso no se arregla ni con los millones de turistas que vendrán el próximo año, ni manteniendo los cursos gratuitos que ofrece la desnuda Cámara de Comercio. Éste es el nivel que hay, y antes de aspirar a impresionantes logros que sitúen a nuestras islas como la plataforma comercial y logística, o hub, que sin duda nos merecemos ser, ya le digo que, primero, tenemos que articular una sociedad civil, que busquemos la forma de sacar a la universidad del ataúd, que recemos para que la Televisión Canaria emita una programación diaria en clave de valores cívicos, con documentales sobre especies desconocidas, cómo educarnos a ser padres, y que paguemos a psicólogos, a ver si nos curan el complejo de inferioridad que padecemos. Ahí ya podríamos empezar a soñar juntos, competir en igualdad de condiciones con muchos Carlos y muchos Alonso.


Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 27/1072016.


6/10/16

Surrealismo canario

Canarias siempre ha sido tierra de surrealistas, pero no de un surrealismo cualquiera, sino del que habitamos en nuestro particular patio atlántico. Un ejemplo de esta visión artística es la imagen de Patricia Hernández con los ojos muy abiertos y diciendo que así, mira, ella no es feliz. A lo mejor, casi todo es porque Fernando Clavijo es el típico lagunero frío, poco dado a administrar los mimos adecuados. Al final, no nos damos cuenta de que las emociones básicas son la que terminan indefiniendo el surrealista devenir de acontecimientos deformados. Los sentimientos, y los canarios somos muy sentidos, desencadenan reacciones contradictorias y difíciles de comprender para los que desconocen las especificidades del carácter volcánico.


A lo mejor, si Jaime González Cejas no tuviese ese bigote tieso, ni esa cara colorada, ni esos ojillos vivos, igual podría ser profesor de colegio, como lo fue Paulino antes de ser alcalde y todo lo demás aparte de lo del "Tete". Hablando de academicismos, ahí está el surrealista anti-líder del PSOE canario, José Miguel Pérez, un tipo con un mundo interior tan grande como su intencionada incapacidad para contárselo a alguien.

Bien mirado, Oscar Domínguez tendría material de sobra para hincharse a pintar las siglas de Coalición Canaria, etiquetando una botella del vino del país, que Adán Martín se afanaría en descorchar con el pico del Auditorio. Hay tantísimos casos de surrealismo, que la moción de censura en Granadilla y la consiguiente supuesta ruptura insegura del pacto de gobierno, quedan a la altura de una mala imitación de Picasso, Yo les pido que mantengan el nivel al que nos tienen acostumbrados, y que Casimiro Curbelo se presente como candidato andrógino a Reina del Carnaval, o que Asier Antona reconozca que es hijo ilegítimo de Cubillo,

Prueben ustedes mismos y verán qué original es imaginar a Carlos Alonso como un feriante tatuado, vendiendo fichas para los "cochitos locos"; o a Antonio Morales con las gafas de sol puestas, soltándole el rollo a una pibita de La Isleta en un after de Las Palmas. Creo que rebajaríamos esta innecesaria tensión, y valoraríamos lo relativo de la existencia. Si se les ocurre pasar por La Rambla, cierren los ojos a la altura del Kiosco La Paz. Luego, abránlos de nuevo y, en un alarde de surrealismo, verán una gran fuente, mesas y sillas animadas por personajes tragicómicos, artistas de colores, bohemios, ancianos, madres jóvenes con niños corriendo. El silencio de un café que ya no existe, es la metáfora libre de nuestras tercas e inservibles batallitas cotidianas.


Artículo publicado en el diario La Opinión de Tenerife, el 06/10/2016.



4/8/16

Gobierno con mojito

El ataque comenzará en diez minutos. Epéra, vamo a pedí tiempo. Vale, chachi, pero debemo está consentrado. Eto los hasemo por la patria, por er futuro de nuestro hijo. Si, tiene rasó, un mojito a media y fumamo er úrtimo porrito ahí. Así taremo má relajado pal asarto. Toda la unidade tan avisada. Er chat revolusionario ta petado. Eta situació no pue seguí. No tienen derecho a teneno sin gobieno, así como si no pasara ná. Ya ta bien de político que solo miran por los uyo y por lo dello. Tomaremo er podé. Se van a enterá de la vo de la calle. Er pueblo verdadero está jarto ya. Oye, chacho, fuerte calufo hase. Igual podemo echano un bañito ahí, y luego haceno la cuenta atrá. Ños, chacho, toy emocioná.

academia.jpg (640×441)
Gracias, señor, por Forges (nota para el autor del texto)

Lo' partido no sirve, ni nuevo ni viejo ni su p... madre, eso no no va a solusioná lo' problema. Epera chacho, hay musicona, ni que chiquito ambientaso, fuerte lote, montón de pibone ahí y tar. Ños,  e verdá mano, igual podemo retrasá er rrollo pa má tarde. ¡Chos! Si me oye la piba, mescacha la cabesa. Yo le conté que iba a salí pa la revolusió y se quedó media mosqueá. Fue como una movida así, de gorpe. La nota etaba con mi suegra y lo chiquillo. Lo único que sí me dijo fue a ver a qué hora iba a vorvé, que si ya había quedado otra ve  con lo colega, pa aparesé a la tanta, que mañana hay que levantase temprano pa llevá lo niño par playeto. ¡Ay mi madre! la mía no me dijo ná, etaba ahí con er movi to er rato palicando con lamiga, que iban a quedar y tar. Pero, vamo a ver, ¿lo der ataque no vasé una quedada como la der Pokemon ese de lo cojone? Que va, mano, ta toa la peña metida. Ya verá tú cuando sargamo por el yutube. Lo vamo a cogé deprevenido en plena vacasione. Er gobierno siudadano vallegá. ¡Chacho, pedimo otro mojito y vamo pallá!


Artículo publicado en la edición impresa del diario La Opinión de Tenerife, el 04/08/2016


16/6/16

Viaje hacia alguna parte


Continúa resultando asombroso constatar el afán de los políticos por dejarse ver y que parezca que los quieren de verdad. La gente, en general, los desprecia en silencio, o los critica en público, para luego volver a votar a los mismos que insinúa odiar. Es curioso observar las miradas cargadas de sarcasmo y el lenguaje irónico que manejan los empresarios, mientras escuchan hablar a Clavijo, a los postres de una fraternal comida. Por supuesto, casi ninguno cree en la capacidad del actual presidente del gobierno canario, pero por si acaso, al final se intercambian comentarios condescendientes respecto a un discurso mejor hilvanado de lo que cabría esperar, el conocimiento de los temas y ese déjame entrar así de suave que tiene el joven aprendiz de Ani Oramas. Es cierto, Coalición va muy mal, pero eso ya lo sabíamos desde antes de Paulino, así que ahora toca arremangarse y continuar yendo y viniendo, regalándole el oído a la audiencia de cada isla, escuchando sus quejas acompasadas, sus llantinas apasionadas, sus risas nerviosas; todo sea por atender las reclamaciones sobre lo que les dan a los demás y a nosotros menos. Pero después, porque será que esa especie de corporativismo insularista desaparece de repente, como la niebla de Los Rodeos, justo después de la visita presidencial, para volver a las desasosegantes peleas locales, tan calurosamente interiorizadas por nuestros espíritus desconfiados.

En el fondo, tenemos un problema generacional. La mayoría de las personas mayores de 60 años no entienden nada de lo que está ocurriendo en España y en el canario mundo, con lo que tienden a tragarse las mentiras que se repiten, aún sin creer en ellas. Cerrar los ojos con fuerza y huir hacia adelante, es más cómodo que reconocer y aceptar los cambios que anuncian los que nacieron más cerca del siglo XXI, y que en muchos aspectos son mejores que sus padres y no digamos que sus abuelos. Sí, mejores, más formados e informados, y mucho más dispuestos a gestionar una sociedad radicalmente distinta. Dentro de poco, las mochilas universitarias obtendrán un tiempo de poder cierto, más acorde con otra forma de pensar y mucho menos cansado de sí mismo.

Artículo publicado en la edición digital del diario La Opinión de Tenerife, el 16/06/2016
http://www.laopinion.es/opinion/2016/06/16/viaje-parte/682366.html


2/6/16

Operación Venezuela

Estamos muy preocupados por lo que está sucediendo en nuestro país hermano. Por eso nos solidarizamos con el pueblo sirio, que diga, con el venezolano, y exigimos la liberación de los presos políticos, la democracia auténtica y que las estanterías de los supermercados vuelvan a llenarse.

La situación es muy grave y, por tanto, hemos decidido incluir el problema de los refugiados, esperen, ese ahora no, el problema venezolano en el Consejo de Seguridad Nacional española, como una clara amenaza podemita, estooo, venezolana. Debido a los lazos que nos unen con todos y cada uno de los migrantes subsaharianos, perdón, venezolanos, tenemos la obligación moral de intervenir enviando a varios ex presidentes del gobierno español y también a algún que otro candidato a las próximas elecciones en España necesitado de protagonismo, no, necesitado de ayudar, como hábil y reconocido mediador y que se reúna con la oposición política para conocer de primera mano el sufrimiento de un país como Irak, no, como Venezuela quería decir, sometido al caos provocado por el despreciable régimen de EE.UU, uf, perdón de nuevo, de Maduro. Hay escasez de medicinas y de alimentos básicos en el país africano, que diga, venezolano.

errata.png (1140×500)

Los medios de comunicación analizan la cuestión catalana, perdón, la cuestión venezolana, en grandes titulares. La deuda de España, perdón, quería decir la de Venezuela, está por encima de PIB. Europa exige más recortes de manera urgente al gobierno español, que diga, al venezolano. El sistema de pensiones quebrará en Espa..., estoooo, en Venezuela, en el 2017. La precariedad laboral se extiende, tras las promesas de recuperación anunciadas por el Consejo de Ministros de Rajoy, otra vez me equivoqué, de Maduro.

En cuanto a Canarias, varios ayuntamientos han expresado su condena a la violación de los derechos humanos en Turquía o Rusia, chas, en la querida "Octava Isla", quiero decir. Muchos migrantes canarios o sus descendientes vuelven contando cómo han perdido su dignidad porque el gobierno chino, que diga, el venezolano, no permite la libertad de expresión. Hay un gran debate en la sociedad canaria y española por La Champions, quiero decir, por saber cómo terminará esa gran tragedia del terrorismo islamista, vaya, perdón, del terror venezolano. El paro y la pobreza ya son crónicos en Canarias, espera, aquí no, quería decir en Venezuela. El auge de la industria turística es el único dato positivo en la triste realidad venezolana, vaya, otra vez, en la canaria. Ahora sí que lo dije bien.


Artículo publicado en la edición impresa del diario La Opinión de Tenerife, el 02/06/2016



8/3/16

Canarias en el alambre


Las instituciones regidas por políticos, que también son personas, deberían dedicarse a aglutinar a los sectores económicos y sociales de una vez por todas. Muy bien, pero ellos solos no pueden. Si realmente queremos dar un salto para colocar a esta región, ultra periférica y ultra acomplejada, en la órbita de la globalización, habría que empezar por desterrar la contagiosa desconfianza que aflige a nuestro provincianismo de cantina y de salón. Porque en esta tierra, no nos engañemos, hace falta un lavado de cerebro colectivo, de arriba a abajo y viceversa. Y para eso, tenemos que empezar por creer en nosotros mismos y en cuidar la marca Canarias.

No podemos pretender que el Gobierno, los Cabildos, cada Ayuntamiento, o algún concejal, sean los obligados a resolver la endémica falta de iniciativa, el barrigudo desdén, la holgazana autocomplacencia y la mediocridad estructural que nos acompañan en repetidas ocasiones. 
A nuestros representantes de la cosa pública, tenemos que exigirles mucho, aunque no menos de lo que nos exigimos en nuestro devenir vital. A lo mejor, si nos responsabilizásemos un poco más de no ensuciar la calle, de no gritarle al vecino, de trabajar por la comunidad, de inculcarles valores a nuestros hijos, y de transformar la cultura del quejido en la del esfuerzo, quizás esos a los que tanto criticamos, cogerían recortes y nos imitarían. Al fin y al cabo, somos un azar de siete espejos, que se sonríen por delante mientras se envidian por detrás.
Mi idea del nacionalismo está ligada al clientelismo y a la manipulación del sentimiento de pertenencia. Entonces, ¿por qué no cambiar el fondo y las formas, para integrarnos en un verdadero proyecto común?. ¿Por qué no quitarnos las gafas insularistas por las de ver mejor de lejos?. Hoy ya sabemos que el dinero, tal y como lo concebimos, ha alcanzado un estado gaseoso en el contexto internacional, así que olvidemos el cortoplacismo y démosle la vuelta a la terrible dependencia del exterior. En estas islas hay tanto talento que si lo revirtiéramos en desarrollar acciones y proyectos innovadores, acabaríamos sorprendidos de nuestra capacidad para situarnos como un ejemplo de liderazgo, un modelo de sociedad abierta, avanzada y multicultural. Aprovechemos la nueva identidad global, para conectar con el mundo y compartir una estética renovada.
El verdadero progreso viene de la educación y de sentar las bases para afrontar el futuro tecnológico que nos espera a la vuelta de la esquina. En un momento de grandes incertidumbres, agarremos esta oportunidad para demostrar que ser canario es mucho más interesante de lo que nos suponemos.

Artículo publicado en la edición digital del Diario La Opinión de Tenerife, el 08/03/2016
http://www.laopinion.es/opinion/2016/03/08/canarias-alambre/660592.html

29/10/15

El dinosaurio

Cuando Clavijo despertó, el pleito todavía estaba allí. Y con él, yacían políticos necios que utilizaban el más mediocre de los recursos, pues no encontraban mejor justificación a su propia incapacidad.
Y sonaban discursos vacuos de empresarios rancios, letras amargadas de murgas anacrónicas y gritos de magos expertos en trasegar envidias. Y proferían insultos gratuitos en base a falsas injusticias, prejuicios delirantes, crueles ignorancias. Y mantenían clichés amarrados al pasado, chistes facilones que rebuznar, complejos arraigados en el isleño recalcitrante. Y lanzaban mensajes de odio indiscriminado, quejas que eran como latigazos, flechas inculpatorias. Y volaban acusaciones por encima del mar, piedras sordas que golpean la razón, relatos egocéntricos, mensajes envenenados.
Dos islas mayores, cinco menores y los islotes. Pedazos flotantes de tierra arrancada. En la desestructurada familia canaria, los viejos fantasmas se revuelven en sus tumbas. No toleran que un chico nuevo venga a desmontar la incomunicación que tanto costó construir, negándoles su real derecho a la pataleta oficial. Muchas personas no entendemos por qué algunos representantes públicos siguen utilizando un lenguaje obsoleto en esta singularidad volcánica. Será que no se han dado cuenta de que estamos en el siglo XXI, en la era de la globalización, en la de la revolución tecnológica, en la de saber idiomas, en la de la internacionalización, y sobre todo, en la de la imaginación. Pierden su tiempo y el nuestro, encendiendo hogueras muertas. En Canarias necesitamos gente cualificada, para consolidar un proyecto integrador ante los grandes retos que tenemos por delante. Señores del pleito: váyanse por ahí, piérdanse con el dinosaurio.

Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 29/10/2015
http://www.laopinion.es/opinion/2015/10/29/dinosaurio/636078.html