3/4/14

No llores por mí, democracia


No llores más, no soy quien tú crees ni tampoco hice por ti lo que te han contado, lo siento. En realidad, fui escogido como el instrumento necesario, un títere apuesto para seducir a los españoles, hasta que me convertí en un peligro, porque había comenzado a pensar por mí mismo.
Nunca sospecharon que un muchacho de provincias, formado en el movimiento nacional del régimen franquista, un chico con la cara al sol y la camisa nueva, fuera a salirse del tiesto de esa forma y llegase a tener sus propias aspiraciones de poder. Los militares se asustaron al comprobar que el agente Suárez estaba fuera de control y presionaron al Rey, el único que confiaba en mí –eso pensaba yo– pues siempre lo consideré mi amigo, aunque al final terminó traicionándome como todos los demás.
Al principio me dejaron actuar, y parecía que iba logrando los objetivos, la compleja transición hacia una oligarquía de partidos incluyendo a los comunistas de Carrillo, como paso previo a la democracia real, pero esto último no entraba en los planes de las élites que manejaron aquel proceso –ahora lo sé– y que todavía hoy continúan resistiéndose a soltar el mando. Con cada batalla ganada sentía crecer mi ambición, al ver que el pueblo me consideraba su líder, el país me quería y me llamaba: presidente. Al mismo tiempo que la opinión oficial se deshacía en halagos, los enemigos dentro y fuera de los cuarteles se multiplicaban para conspirar en mi contra. Pronto se dieron cuenta de que yo carecía de visión y estrategia para consolidar un proyecto duradero. 
Suárez y su misión personal eran un estorbo y el mismo estado –que lo había parido–acabó devorando a su hombre. Me dejaron solo.

En una pirueta del destino, no exenta de ciertas sospechas, el día de mi comparecencia en el Congreso me fue imposible dar cuenta de la sonada dimisión a la que fui forzado, pues se produjo un fallido golpe al gobierno, el ruido de sables cuyo eco estará siempre lleno de sombras.

Pasó el tiempo y trate de reconstruir mi teórica carrera creando un nuevo partido, pero mi capital político ya estaba amortizado. Después vino la retirada de la vida pública y el silencio en el que me dejaban las páginas en blanco tras borrarse de mi mente.
Hoy, al recuperar la memoria me he acordado de ti y de lo que algún día creí soñar y me entristezco al ver romperse las costuras de aquello que se construyó a base de esfuerzos y renuncias, así que la historia vuelve a reclamarnos un consenso sobre la imprescindible revisión del modelo de estado.
No llores por mí, Democracia, porque vives en los rostros de la gente, y no en los arribistas de la monarquía parlamentaria.

Cuando el pueblo grite en la calle, ahí estaré yo, para besar tu nombre.


Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 03/04/2014
http://www.laopinion.es/opinion/2014/04/03/llores-democracia/534746.html


18/3/14

Tantas certezas

Tan comprensible como que el nacionalista más nostálgico siga creyendo en el separatismo territorial, apelando al sentimiento de pertenencia, y que el binomio raza-patria vuelva a configurar el sentimiento de los estados independientes, cada uno con lengua y moneda propias, sin reparar en que se trata de un salto hacia atrás en el vacío, pues en el proceso de integración que fusiona a los países en grandes regiones económicas, ya no se puede recorrer el sentido inverso a las agujas del reloj que marca la hora del sistema mundo.
Tan cierto como que Facebook compró Whatsapp y Vodafone se hizo con Ono en la continua cadena de absorciones que aumenta la concentración del capital en el shopping center global dominado por multinacionales que junto al sector bancario, establecen el rumbo de la deriva política.
Tan real como que estamos compartiendo la información a una velocidad mayor de la que tarda nuestro cerebro en ordenar al dedo índice que pinche en las teclas de las pantallas interactivas que estarán disponibles en cualquier lugar para conectarnos con la big data.

Tan previsible como que si encuentran petróleo aquí o en dónde sea, lo extraerán –con todas las garantías medioambientales o sin ellas– hasta que deje de ser rentable.
Tan difícil como albergar certezas en una época plena de miedo e incertidumbres y por eso mismo, de oportunidad y de cambio.

Tan inquietante como que el poder militar utiliza drones en vez de hombres, en una clara muestra de hasta qué punto la revolución tecnológica nos sitúa en el comienzo de un antes y un después, mientras vuelan muy por encima de nuestras pobres cabezas de dinosaurios incrédulos ante la imparable lluvia de sucesos transformadores.
Tan vertiginosa como esta realidad líquida que vemos fluir y desaparecer por el desagüe de los medios de comunicación en forma de caudal incesante, contenido y disuelto a la vez en el gran océano de internet.
Tan sorprendente como el siglo XXI, un tiempo nuevo que se tragó al anterior sin masticarlo primero, aquel que se nos hizo viejo de repente, después de parir varias guerras y equilibrar la balanza con dos ideologías antagónicas, dos formas de concebir las relaciones entre los ciudadanos, apenas reconocibles en la actualidad, pues el comunismo perdió la batalla y el capitalismo ha delegado su responsabilidad en la financiarición de los bienes y servicios.
Tan perdidos como la socialdemocracia y el bienestar común, relegados por el enfoque neoliberal que premia el triunfo del individuo sobre sus competidores.
Tan revelador como que el mercado haya adquirido la categoría de Dios omnipotente, lo que da sentido a la existencia desde nuestra última y única condición de consumidores cuya valoración social depende de cuánto y hasta cuando somos capaces de comprar. 
Tan familiar como que la cultura sea algo propio de seres utópicos y extravagantes, gente que vive en los bordes del perímetro de seguridad, desafiando la comodidad indiferente para colocarnos frente al espejo.


Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 18/03/2014
http://www.laopinion.es/opinion/2014/03/18/certezas/531567.html

27/2/14

El chollo del día

Una gran cola interrumpe la silenciosa rutina de la calle principal. La puerta del comercio permanece custodiada por dos armarios empotrados con pistola y licencia para inmovilizar a quien ose dirigirles una mirada sospechosa, pero ni su inquietante presencia, ni el viento frío que golpea los ánimos con sutil dureza, consiguen atemperar la ansiedad de los que esperan su oportunidad: quizás una camisa o unos zapatos, tal vez una tostadora, con suerte un televisor de plasma, quien sabe lo que deparan los  montones de cajas bien distribuidas en hileras paralelas que van dejando en medio varios pasillos por los que correr. Pelearse por llegar primero y ganar la batalla con una sonrisa de relativa dicha, porque lo conseguido acaso esté por debajo de las expectativas. Hoy es ahora y aquí, todo a precio de saldo, la irresistible tentación de comprar gangas y ver como aumenta la intensidad del emocionante momento cuando se aproxima la hora de la apertura. Cientos de personas se apiñan dando forma a un fenómeno social que comienza en la necesidad, continúa dando rienda suelta a la pulsión consumista y termina en un acto público de contagiosa novelería, y aunque no siempre se desarrolla en ese mismo orden de prioridades, nadie puede negar lo que estimula la ilusión de una felicidad provisional, la maravilla de conseguir chollos, que es algo así como burlar al sistema, al poseer varios productos por unos pocos euros, cosas que a priori no se sabe muy bien si de verdad te hacen falta a ti o a alguien de la familia, pero por si acaso hay que aprovecharlo, y expandirlo a los cuatro vientos, no se puede escatimar la posibilidad de alcanzar tanto por tan poco.
Las empresas se hacen publicidad y liquidan sus excedentes en un festival de ventas que transforma la somnolencia habitual de las tiendas en un espectáculo de gritos, desmayos, anhelos y congojas incluyendo entrevistas en directo para la televisión canaria, el ente audiovisual especializado en el fomento de nuestra cultura popular para mayor gloria de la mediocridad oficialista.
Mientras tanto, en Ceuta, otra multitud muy diferente trata de traspasar una barrera hecha de miedo e intolerancia. Son jóvenes víctimas de la desesperación que sueñan con cambiar su destino, que sólo desean labrarse un futuro mejor, que apenas albergan la remota esperanza de tener fortuna y acariciar el chollo de trabajar mucho por muy poco, al servicio de los conocidos como europeos, extraños integrantes de una comunidad gobernada por burócratas al servicio de los intereses del capitalismo financiero, el mismo que ahonda la brecha entre los más pobres y los muy ricos, el de los que sonríen llenos de autosatisfacción al comprobar los grandes beneficios que resultan de sus estrategias mercantilistas.
Un día cualquiera no habrá vallas ni policías suficientes para contener la avalancha de la realidad y este desorden económico, antisocial y despolitizado que sigue alimentando a los polluelos del águila fascista, se verá superado por los acontecimientos, cuando en nombre de la justicia y la dignidad humanas, una turba de rostros febriles decida tomar el poder de todos los chollos por la fuerza.

Artículo publicado en: 
El La Revista Digital "lacasademitia" el día 19/02/2014
http://www.lacasademitia.es/articulo/firmas/chollo-dia-rafa-dorta/20140219063422026947.html
El Diario La Opinión de Tenerife el 27/0272014
http://www.laopinion.es/opinion/2014/02/27/chollo-dia/528247.html

17/2/14

Abstencionismo social

Comienza un nuevo espectáculo preelectoral y el gobierno del PP se apresura a lanzarnos mensajes optimistas y promesas que no logran disipar la sensación de vacío, pues hace tiempo que vagamos entre el estupor y la indiferencia. La presunta oposición ejercida por el PSOE trata de recuperar el espacio perdido pero continúa sufriendo el desgaste propio de quien no consigue generar ilusión de cambio por más que lo intenta. Mientras tanto, surgen nuevos partidos a  derecha e izquierda de las oficiales buscando capitalizar el descontento general, aunque su capacidad de movilización resulte todavía muy dudosa.
La llamada crisis ha cambiado a la sociedad no así a la política representada por unas oligarquías  dedicadas a auto perpetuarse en su propio ecosistema, llevándonos a la conclusión de que la realidad vive en un lugar muy diferente al que pretenden mostrar como nuestro. 
Los problemas de la calle son el pan de cada día  para los medios de comunicación desesperados por sobrevivir a una revolución tecnológica que se esta llevando por delante no sólo determinadas profesiones sino la forma en que entendemos las relaciones humanas, en la aún incipiente fase de un fenómeno globalizador que traslada el mundo al plano digital a gran velocidad. La economía al igual que la información, la cultura y todo lo que nos rodea viajan de un lado a otro de forma instantánea y cada vez con menos intermediarios que puedan interferir o participar en los intercambios.
El distanciamiento entre la clase política tradicional y la ciudadanía se alimenta de la incredulidad sobre el valor del trabajo que realizan los que sólo se acercan a pisar el mismo suelo cuando necesitan el voto, mediante campañas de publicidad maniqueas por lo que una gran parte de la población identifica la abstención activa como la mejor forma de castigar la corrupción rampante y el aparente descaro con el que se manejan los denostados servidores de los intereses generales, rechazando de esta forma la actitud individualista de muchos políticos con una reacción de individualismo puro, cuando lo colectivo debe nacer del esfuerzo común de todos los actores sociales, incluidos los votantes.
En este estado de hartazgo social con la política a merced del mercado y la avalancha mediática sumida en un bucle infinito, la verdad es que nadie cree en casi nada, lo que a fin de cuentas significa no confiar en ningún proyecto de convivencia que aporte un mínimo de bienestar.
Nos convertimos de este modo en un modelo de sociedad abstencionista en todos los aspectos, en la falta de compromiso, en la ausencia de valores estables, en la desconexión voluntaria de lo que ocurre por apatía, en renunciar a emprender cualquier tipo de lucha por defender los derechos adquiridos, en aceptar sin más la pauperización del trabajo, y en definitiva, en hacer dejación de nuestra responsabilidad y abstenernos de todo, hasta de nosotros mismos.


Artículo publicado en el diario digital "Lacasademitia" el 17 de febrero de 1014
www.lacasademitia.es/articulo/firmas/abstencionismo-social-rafa-dorta/20140217070543026867.html


27/1/14

Singapur de Gran Canaria



Cardona se fue a Madrid y no quiso desaprovechar el momento para llamar la atención, largando un deseo tipo mega proyecto faraónico de esos que recuerdan a los años de la burbuja. El anhelo de convertir la ciudad de Las Palmas en una gran urbe al estilo de Singapur, con sus altísimas torres, su skyline, su centro financiero, todo muy acorde al desarrollismo urbanístico por el que suspiran las neuronas del alcalde pepero y a buen seguro las de algunos honestos empresarios de la construcción venidos a menos.
¡Oh! sí, ya estoy viendo esa gran capital económica y comercial compartiendo protagonismo con su vecina, rival y compañera, la no menos orgullosa Hong Kong de Tenerife, el sueño del triunfo neoliberal materializado en nuestro frágil territorio, al fin una identidad cosmopolita gracias al fantástico boom especulativo que engendrará la nueva estética urbana.
¡Oh! ya, gran negocio, que visión la de este preclaro regidor, porque este es el modo en que los canarios lograremos subirnos al tren del progreso, seremos más cultos, más ricos, más ultramodernos, más sofisticados.
César Manrique estaba equivocado, eso de integrar la construcción en el paisaje no vende y lo de recrear nuestras singularidades tampoco, no vale la pena imaginar un lugar diferente, especial, único.
El alcalde quiere imitar la arrogancia de la city, engordar la desmesura del capital financiero, aumentar las moles comerciales, cubrir la arena de asfalto, y erigirse en el faro occidental de África, el gran continente donde surgen las oportunidades de inversión, un enorme mercado con millones de potenciales consumidores.
¡Oh! el sueño hecho realidad, avenidas de oro y diamantes, maravillas arquitectónicas, futuro referente mundial del lujo aquí mismo, en Canarias, el paraíso de muchos políticos cegados por la intensa luz de un sol hecho de acero y hormigón.
rafadorta@blogspot.com

Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife el 27/01/2014
http://www.laopinion.es/opinion/2014/01/27/singapur-gran-canaria/522454.html


13/1/14

Matar al hijo

Nuestra juventud gusta del lujo y es mal educada, no hace caso a las autoridades y no tiene el menor respeto por los de mayor edad. Nuestros hijos hoy son unos verdaderos tiranos. Ellos no se ponen de pie cuando una persona anciana entra. Responden a sus padres y son simplemente malos". Sócrates ( 399-470 AC).
En este tiempo de descreencias el debate generacional se sitúa en el fondo del inevitable relevo. Las estructuras de poder envejecen cuando se miran al espejo de una nueva sociedad que no se reconoce en la torpe insistencia de los que continúan aferrados a la idea de controlar algo para lo que no están preparados. Su propio miedo al cambio los inhabilita pues son los herederos de un sistema pre-democrático cuya memoria educacional está vinculada al autoritarismo. Con todo, fueron capaces de construir un modelo de libertades que necesita ser revisado, y esto solo puede hacerlo la generación mejor formada de nuestra historia, la que no puede seguir más tiempo taponada por los empeñados resistentes del siglo veinte, aquellos que identifican a los jóvenes rebeldes como parásitos sociales, en contraposición al chico obediente que no les da problemas, cuando las transformaciones más trascendentales siempre las han provocado actos de pura rebeldía llevados a cabo por inconformistas. Se hartan de decir que en el siglo veintiuno no hay líderes porque en realidad no quieren ser liderados, no están dispuestos a entregar el testigo, obstaculizando las iniciativas rompedoras infantilizándolas, segándoles cualquier posibilidad de decisión autónoma y haciéndoles sentir incapaces cuando son ellos los que han generado tal incapacidad.
En las esferas de poder político y económico muchos parten de un planteamiento erróneo: la histórica guerra del mundo viejo contra el mundo nuevo, cayendo en el mismo proceso mental atávico, la actitud egocéntrica que no les permite mirarse a sí mismos y reflexionar sobre la cantidad de jóvenes que son capaces de imaginar otra democracia, otra política y otra economía, y que demandan su colaboración para mejorar la realidad, dejándoles paso y ofreciendo su apoyo en vez de poner barreras condenándolos a vivir atados al pasado.
Si el padre no confía en el hijo, éste no confiará en sí mismo, y si esto ocurre lo habrá matado a él y a su futuro.

Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife el 13/01/2014


3/1/14

Rajoy y la esperanza

Rajoy dice que tenemos –tiene– derecho a la esperanza, porque si continua profundizando en las reformas, en dos años habrá finalizado la legislatura con el deber cumplido, la obligación de transformar la España de la crisis en un estado asociado a la Unión Europea que ejecuta a la perfección las directrices económicas que se le dictan desde los centros de poder económico. El manual neoliberal habrá tomado forma partiendo a la sociedad en dos bloques muy bien diferenciados, una mayoría sin acceso a las mejores oportunidades frente a la minoría privilegiada. Muchos dirán, empezando por el propio Rajoy, que esto no tiene otra solución, que no hay alternativa y que hay que hacer lo necesario por duro y difícil que resulte, adoctrinando a los que aún tengan razonables dudas sobre la fiabilidad de este gobierno vintage, que llama progresista a la ley más retrógrada de nuestra joven democracia, el aborto según Gallardón, ese lobo feroz que escondían aquellos ojos de cordero, o cuando el ministro más Wert-gonzoso deconstruye el concepto de educación pública. No faltarán quienes defiendan la fuerza purificadora de las exportaciones, y las excelentes noticias para los inversores extranjeros que apuestan por un país de grandes y provechosas oportunidades –para ellos–, certificando el advenimiento del principio de la recuperación, un planteamiento que conlleva un coste social cuya magnitud aún no alcanzamos a calibrar. Este próximo año, el gobierno de la mayoría absolutista seguirá a lo suyo, resucitando a la derecha más rancia, la que ya no tenía sitio en nuestra moderna pluralidad, regresándonos al pasado del catolicismo recalcitrante, misógino y homófobo, el de la Iglesia de antes, el de los curas con sotana encerrados en el armario de la hipocresía, el de los que presumen de valores cristianos mientras practican la intransigencia con los sectores más débiles, porque están convencidos de que la realidad debe ser cosa de desiguales, de buenos y malos, de normales y extraños, de pobres y ricos.
Rajoy estará satisfecho, porque su ideal de un lugar llamado España cada vez se va pareciendo más al que imagina para sus nietos, los niños que jueguen con los niños y las niñas con las niñas, la sanidad decente y los buenos colegios para quien los pueda pagar, los contratos laborales cortitos y justitos, los cambios en la Constitución ya veremos que eso de estar cambiando sólo se lo permito a Soria, según la luz que nos alumbre; y ya puestos a pedir, que el anuncio de la lotería de Navidad lo hagan en blanco y negro, y que la caspa gris vuelva a inundar nuestros hogares y llene los reformados corazones de dicha y felicidad.
Ha llegado la buena nueva, ya se acabó lo malo, lo hemos dejado atrás, un camino hecho de lágrimas y espinas, pero vuelve la confianza, no lo dudemos ni por un momento, debemos creer y callar y esperar.
Artículo publicado en el Diario La Opinión de Tenerife, el 3 de enero de 2014.